Sábado… cocinando y recordando.

La semana pasada recibí una llamada de mi mamá: “hijo, aparta el fin de semana, voy a cocinar unos taquitos de barbacoa, para que te vengas a la casa…” ustedes me conocen, me gusta el tiempo familiar y si a eso le agregas una comida hecha por mi mamá… jalo!

Resulta que esta receta de tacos de barbacoa la encontró de entre sus cosas. Hace tiempo perdí a una muy querida amiga. Ella un poco más grande que yo, hermana de la iglesia, muy querida y amorosa… Muerte repentina, aun no puedo creer que ya no esté entre nosotros.

La forma en que te demostraba su cariño era cocinando, recibiéndote y apapachándote con un buen plato de comida o pan de elote… cada uno de nosotros tiene su manera de demostrar su amor y cariño a los demás. Y ella no decía mucho, ella lo hacía.

Esta receta que mi mamá encontró era precisamente una que esta hermana escribió de puño y letra para mi Mamá, Recuerdo que esos tacos fueron un éxito una vez después del servicio de Domingo en la iglesia. Precisamente esos tacos los volveríamos a probar.

¿Qué les puedo decir yo sobre el sazón que tienen las mamás? realmente no importa si las mamás no se dedican profesionalmente a la cocina, seguramente hay un platillo que hace tu mamá que solo ella le da ese “toque especial”. Por eso no me perdí esa tarde familiar.

Los tacos?? un éxito, no había falla. Hoy quise reproducir mi versión de la receta, pero necesité algo de asesoría por parte de mi mamá. El kilo de Suadero? ya estaba en la cocina; pero aun me faltaba todo lo demás… Por eso decidí hacerle una llamada a mi mama.

“Hola Ma, oiga necesito de su asesoría, quiero hacer los tacos de barbacoa, dígame cómo le hago, me confundí con la receta” le dije por la video llamada. “Acuérdate que va por partes como te había dicho”… Se me hace que la desperté porque tardó en contestar la llamada y parece que no sabe qué es videollamada.

“Primero coces los chiles y los jitomates con cebolla y ajo y unas hojas de laurel”… Síp, no se dio cuenta de la video llamada y solo veo el techo, está usando el altavoz. Apago la cámara y sigo con la llamada normal. “Una vez que ya estén los chiles hidratados los pasas a la licuadora”

“en la licuadora le pones Sal, clavos de olor, pimienta, cominos, jengibre y…. ah! dos hojas de laurel.” Okay voy a necesitar googlear para saber cómo se ve cada cosa. Por lo pronto puse a cocer la carne en la instant pot. No quería esperar tanto tiempo.

Según la asesoría telefónica con la experta, o sea mi señora madre. Tengo que colar esa salsa de chiles y especies y guisarla en un poco de manteca caliente y una vez que esté la carne deshebrarla y ponerla en ese caldito rojo.

Luego moler aparte los jitomates con caldo de la carne y sal y agregárselo a la carne para que no esté tan seca y dejarlo en el fuego medio por un rato. Me doy cuenta de que los tiempos y las medidas en la cocina de las mamás como que no existen, entonces sigo mi instinto.

Al tener lista la carne con la salsa veo que está grasosa… lo cual me provoca que se me haga agua la boca. “Creo que esto va muy bien”… me lo digo a mí mismo como dándome ánimos.

Después de dejar reposar un poco la carne… Mi mamá me dijo que es el secreto. Paso a hacer los tacos para después pasarlos por la plancha… Porque los de barbacoa a mí me gustan doraditos, con su cebolla guisada y chile toreado. Así es como se ve mi estufa

Sinceramente la foto no hace nada de justicia, en ese momento mi cocina olía a puestito de barbacoyero, y los tacos se veían que tenían buena pinta… lo juro, la foto no hace nada de justicia.

Finalmente mi plato, quedó así… la verdad perdí la cuenta después del quinto taco. Sé que a mi nutrióloga no le gustará esto. Pero vale totalmente la pena. Además medio quilo de tortilla no le hace “tanto” daño a nadie.

Lo bueno??? que me quedó un buen de carne ya lista para otra ronda de Taquitos de barbacoa… Lo Malo??? que se acabaron las tortillas muy rápido. Ya les contaré cómo estuvo la segunda ronda.

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