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No me juzguen, tenía un poco más de un año sin comer carbohidratos refinados. Y créanme que me supieron a gloria, pero… siempre hay un pero.

No me arrepiento de nada, era mi fin de semana libre y el objetivo era disfrutarlo al máximo y eso significa un poquito de excesos en ciertas cosas. En mi caso, la comida.

Sinceramente, no tenía tanta necesidad de los carbohidratos, he sido muy constante y hasta cierto punto estricto con mi dieta (los que me conocen dirán que hasta cierto punto estoy loco con el tema de la dieta Keto).

En cierto punto les doy la razón, al estar luchando por perder y mantener un peso saludable durante toda mi vida y de pronto algo llega y te resuelve el problema de manera rápida no hay otra manera de reaccionar más que apasionarse por ello. ¿no?

Aun así, el objetivo era hacer algo diferente y disfrutar. Entonces me dejé ir como gordo en tobogán. No conozco otra manera más sencilla de disfrutar las cosas.

El destino fue Colima, aunque está relativamente cercano a Guadalajara, la verdad solo había tenido oportunidad de visitarlo un par de veces y por razones laborales. Esta vez era diferente. Me dirigía a disfrutar un fin de semana en la playa.

Entre Guadalajara y Manzanillo se encuentra Comala, pueblo mágico de Colima. No sé ustedes, pero a mí me gustan mucho los pueblos mágicos, no solo son fotografiables, tienen su propia identidad, pero lo mejor de todo es que se come muy rico.

Comala no fue la excepción, aunque solo tuvimos la oportunidad de estar ahí durante un poco más de dos horas, fue suficiente para recorrer sus calles y visitar algunos lugares en Comala.

Al llegar, pudimos ver una variedad de panes, picones, cemas, galletas y un buen surtido de pan recién hechecito. No es porque sea adicto al pan o porque tenía un año completo sin comerlo, pero ese pan en especifico me supo a gloria… Literalmente.

Había también galletas tipo polvorón y estaban buenísimas. También comí cocadas, por lo general no soy tan fan de las cosas llenas de azúcar, pero una cocada no se le niega a nadie. Personalmente es un dulce que disfruto mucho.

No podía irme de Comala sin comprar Café para mi reserva personal, no puedo vivir sin mis tazas de café al día, tenía que probar el sabor de Comala a través de su café… la taza de café tampoco se le debería negar a nadie.

Después de Comala nos dirigimos a Manzanillo, lo primero que me impresionó fue el clima. Creo que nunca había estado en la playa teniendo un clima tan agradable. Simplemente es la mejor sensación.

El plan era tener un fin de semana libre, disfrutar de la playa y el plan todo incluido (comidas y bebidas sin límite) … temblé un poco porque se que una vez que pierdo el autocontrol ya nadie me detiene, no en las bebidas sino con la comida. Amo comer.

Siendo sinceros, sabía que me saldría de cetosis. Aun así, aunque comiera solo cosas keto friendly las cantidades no serían las adecuadas, entonces traté de no malvibrarme tanto con eso y comencé a disfrutar mi fin de semana.

Aunque no tenía ansiedad por comer pan, azúcar, carbohidratos refinados en general, si me gustaron mucho y los disfruté. Aunque el hotel era decente y sencillo, la comida si tenía buen sazón y en general estaba muy buena. Las bebidas eran más sencillas, pero no estuvieron de más.

En resumidas cuentas, me salí magistralmente de cetosis y no está mal un pequeño cambio a la comida no le hace mal a nadie. Aunque para decir verdad ya había olvidado lo que era estar inflamado del estómago, sentir malestar estomacal por tanta fritanga.

El segundo síntoma un tanto desagradable fue la retención de líquidos, y esta es una “maravillosa” característica de los carbohidratos, te hacen retener líquidos y ya lo pude comprobar en carne propia. Creo que de todo fue lo más desagradable.

Para poder solucionar este problema y regresar al buen camino, al terminar el viajecito regresé al 100 a mi dieta keto, fuera azúcar y fuera carbohidratos. Ya no eran bienvenidos.

También inicie con una serie de ayunos intermitentes, mi objetivo era que se consumiera totalmente la glucosa que estaba en mi sistema y la almacenada para comenzar con el proceso de cetosis. Por lo general me toma entre 3 y 4 días sentirme completamente en cetosis.

Y también me di cuenta de que tener una buena hidratación fue la clave para deshacerme de todo ese liquido retenido. En cuanto corté los carbohidratos y seguí hidratándome, pude ver como me quité el liquido retenido en mi cuerpo.

Ya veremos que me dice la nutriologa este fin de semana =)

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